4ª Mostra de cinema italià de Barcelona: mujeres reluciendo como perlas


Por Juan Marea.
La capacidad de vencer el ostracismo para ser individuo se alzó victoriosa como uno de los temas centrales de la última edición de la Mostra. Pudimos ver en los cines Verdi Park varios retazos de vida en femenino cuyo latir cinematográfico desplegó un mapa de territorios desde la huida de lo inhóspito a la luminosidad de aconteceres cotidianos. Cuatro retratos para una galería de hembras de ficción unidas por el empeño de vencer la adversidad haciendo de su vitalismo efervescente bandera ondeante.

El más pintoresco corrió a cargo de la ambiciosa paleta de Laura Bispuri. Con VERGINE GIURATA, situó al espectador en la contradictoria tesitura de ser huérfana albanesa y poco después, hijo (en masculino) de su familia adoptiva por mor de la preservación de las tradiciones locales. El germen de la historia, que debe lidiar con el controvertido tema de la transexualidad, se ve enriquecido al convertirse en forma de supervivencia y hasta agradecimiento por parte de la ingenua protagonista a modo de respuesta a una concepción del cambio de sexo como instrumento social de raigambre ancestral. El conflicto emerge cuando se ve obligada a emigrar y, con ello, a asumir su verdadera naturaleza sexual. El asunto, de profundo calado, no llega a encontrar un tratamiento eficaz en el guión debido a la pretenciosidad al querer tratarlo todo sin detenerse apenas en la riqueza que ofrecían a priori los detalles argumentales. Por ello, el resultado final no logra trascender la sugerencia o la curiosidad despertada y se resiente del repaso meticuloso de la narración, dificultando la personalidad de la obra.

Tampoco resulta convincente PER AMOR VOSTRO de Giuseppe Gaudino a pesar de su tono atmosférico fantasioso y peculiar. La alternancia de un cromatismo extravagante con un mustio blanco y negro es un recurso llamativo para contar las contradicciones de una mujer que, rozando la madurez (una centelleante Valeria Golino), deberá encontrar la autoestima en medio de un derroche de episodios oscilantes entre la picaresca de los hombres que le ensombrecen y su tesón por sacar adelante a la “famiglia”. Esta especie de Cabiria burguesa nos cae simpática pero la redundancia de la historia y su metraje excesivo la dejan casi sin el frescor que le presumíamos en las primeras imágenes.

Los otros dos casos son, en cambio, modélicos en cuanto a la habilidad de sus realizadores por crear grandes personajes a partir de su concepción como antiheroínas magníficamente impulsadas por sus circunstancias diarias. CLORO, la primera de ellas, la enternecedora Jenny (y brillante Sara Serraiocco), se aferra a su pasión por la natación sincronizada para vencer la miseria vital de tener que lidiar con un padre alcohólico cuya enfermedad aleja una y otra vez a la protagonista de su derecho a hacerse adulta. La sensibilidad de Lamberto Sanfelice exponiendo de manera sabia y nada pudorosa la frustrada adolescencia de la figura central, mediante un preciso guión que fluye a través de unos personajes creíbles, alcanza el milagro de la emoción. Sin edulcorar la historia ni pretender aleccionarnos y obteniendo, a cambio, una muestra de que las grandes películas suelen ser las que parecen pequeñas.

Algo parecido le pasa a L’ATTESA, a pesar de su apariencia de obra esteticista. Porque la película de Piero Messina utiliza un enfoque visual mayestático: La mansión en la que transcurre la acción empieza siendo una residencia de verano de “La casa de Bernarda Alba” para transformarse en jubiloso paraíso cuando irrumpa en ella una joven (a cargo de una estimulante Lou de Laâge, cuya fotogenia es hermana gemela de su sensible trabajo interpretativo) en busca del cobijo de un anfitrión que no llegará a tiempo de recibirla. La celosa guardiana que encontrará en su lugar es un magnífico compendio de exquisitez interpretativa, Juliette Binoche, nuevamente prodigiosa extrayendo la grandeza del gesto minúsculo, elegante con sus silencios y embelesedora cuando más terrenal se nos muestra. Y la química de ambas hace estallar la pantalla en una multitud de momentos de intimismo exultante. Lástima que el desenlace no esté a la altura del resto de la película. La premura con que se despacha y su limitada inventiva empalidecen la deslumbrante ambigüedad de una obra, por lo demás, mayúscula.

La 4ª Mostra de cinema italià de Barcelona tuvo lugar del 11 al 17 de diciembre de 2015.

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