L’ALTERNATIVA’2015: El trampolín solitario


Por Juan Marea.

Una bañista hacía amagos de lanzarse a la piscina de L’ALTERNATIVA durante su 22ª edición hace unos días de este drástico mes de noviembre que finalmente se avino a las convenciones del calendario.
Así pues, y mientras se decidía el frío invernal a visitarnos por fin, la indecisa muchacha se daba impulso en un trampolín sin proceder a la zambullida.
Nosotros, que con el estímulo de las aguas del Festival de cinema independent de Barcelona, damos brazadas de entusiasmo cinematográfico desde hace varias entregas, perfeccionamos nuestro estilo como nadadores con un par de obras cuya mirada reflexiva halla oportuno paisaje en el avance de la tecnología aplicado a un presunto progreso.

La primera de ellas se erigió en paradigma de lo que se entiende como cine comprometido con la realidad. Y aunque lo haga con unos parámetros convencionales en cuanto al enfoque, el resultado resulta muy eficaz en cuanto al éxito logrado retratando un cosmos de gran vigencia por su rabiosa actualidad: THE IRON MINISTRY es una minuciosa disección del mosaico popular chino delimitado en un espacio donde refulgen sus aristas más contrastadas. Aprovechando el auge del ferrocarril en esta potencia de expansión vertiginosa, conocemos las carencias, anhelos y modus vivendi y operandi de una comunidad decidida a salir del aislacionismo para integrarse en el mundo globalizado que siempre está dispuesto a fagocitar a quien se arrime a él. La obra de John Paul Sniadecki se abre de forma soberbia con unos planos desafiantes que construyen (en sentido casi literal) el “dragón de hierro” para cerrarse con una perspectiva aérea trasunto de ese vuelo ya imparable para China. La médula ósea del filme es la contraposición entre el testimonio de los empleados del tren y sus hacinados viajeros, constituyendo los más convincentes aquellos que transitan por la pantalla sin interaccionar directamente con el realizador. Buena muestra de ello representan la ronda del repartidor del carrito de víveres abriéndose paso entre la multitud con dificultad pero sin desfallecer en ningún momento. Y el momento más espeluznante, el del niño que juega a imitar la voz del informador compeliendo a embarcar a adúlteros y hasta a terroristas para pasmo del espectador, que se debate entre la carcajada y el remordimiento de conciencia. Episodios como estos prueban el interés sociológico de la propuesta, incluso su valor metafórico, que se ve aderezada por otros más previsibles al estar concebidos como entrevistas en las que sus protagonistas debaten sobre la trascendencia de la Guerra en Oriente Medio, la necesidad de emigrar a las grandes urbes para prosperar económicamente o la supuesta inminencia de las profecías tibetanas.

Ahondando en aguas más tempestuosas, a STAND BY FOR TAPE BACK-UP le correspondió el honor de propuesta insólita por su capacidad de profundizar en un tema tan espinoso como la depresión utilizando los resortes del lenguaje audiovisual con singular habilidad: la importancia de la repetición que permite al autor, un desquiciante Ross Sutherland, afrontar su enfermedad a base de acercar su desequilibrio al estudio impecable de cómo la memoria puede convertirse en presunto tratamiento. Con esta película, compuesta de la emisión y rebobinado constante de fragmentos de programación televisiva anodina, la sempiterna voz en off elabora un discurso prodigioso sobre la identificación de la vivencia audiovisual con la propia experiencia vital personal. De lo que se trata es de que, con su autor, reconozcamos que lo vivido en nuestra infancia (en este caso, la estrecha relación con su abuelo) permanecerá en nosotros en la medida en que sepamos reinventarlo con el transcurso del tiempo. Por ello, ¿qué mejor herramienta que una cinta de vhs para ver una y otra vez? El resultado, algo indigesto por la autorreferencialidad y porque prescinde absolutamente de la creación de imágenes, adquiere una valiosa dimensión de punto de partida para el diálogo y, por ello, aplaudimos su arriesgado planteamiento. Además, desarrolla una idea magistral: si crees en algo, deja de mirarlo. Porque está fuera, en algún sitio. Y ese lugar debe ser muy cercano a aquel en que la bañista se lanza finalmente a la piscina. Justo cuando ya nadie parece observarla. Pero ella ignora que no olvidaremos su perseverancia intentando saltar.

L’ALTERNATIVA-22È FESTIVAL DE CINEMA INDEPENDENT DE BARCELONA se celebró en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), la Filmoteca de Catalunya, el Institut Francès de Barcelona, Zumzeig Cinema y Crater-Lab de Barcelona del 16 al 22 de noviembre.

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