ENCANTADA, ¿QUIERES SER MI PAREJA? en Cincómonos-Espai d’Art: la autoescuela del amor


Por Juan Marea.

La rutina, esa fiel consejera que nos guía por senderos transitables, nunca llega a saciarnos. Bien agarraditos de su mano, aprendemos a circular por la autopista que es la vida situándonos en el carril adecuado. De modo que nuestra meta acaba consistiendo en formar parte de un embotellamiento perpetuo que no nos conduzca a ninguna meta.

Una de las tácticas que mejor domina la rutina es la relación de pareja, ese vehículo resplandeciente por fuera que, a menudo, oculta una carrocería incómoda. En él viajan dos que creyeron poder ir juntos a algún lugar y que, con el paso del tiempo, se suelen resignar comprobando su impericia automovilística.

Hoy os presento desde Cincómonos-Espai d’Art a otro ejemplar claramente reconocible: al volante, una mujer con ganas de pisar el acelerador y, como copiloto, su hombre, que pone el freno una y otra vez. Sin posibilidad de apearse, permanecerán el uno al lado del otro intentando hallar un consenso.

ENCANTADA, ¿QUIERES SER MI PAREJA? es una comedia agridulce que tiene en su aire nostálgico su mejor activo.Héctor Grimberg, el autor, invoca a través de las réplicas de sus personajes centrales ese espíritu de añoranza por un tiempo en que se creyeron especiales por el simple hecho de amarse. Años después, apenas queda entre ellos poco más que el resentimiento por haberse esclavizado en el modelo de vida burgués de grises contornos. Grimberg reflexiona pero, sobre todo, hace balance pormenorizado. Y ahí, atendiendo el espectador a la lista de agravios, llega a empatizar con las criaturas escénicas, a las que no se condena pues puede más la ternura con que se les quiere hermanar a la platea.

La voluntariosa puesta en escena de Jorge Salinas toma como eje el desarrollo de la pareja intentando acercar a un par de actores poco desenvueltos. A su inexperiencia, tampoco les ayuda el texto, en el que el discurso dogmático se sitúa a menudo por delante de la trama: en la propuesta de Grimberg la teorización sobre la crisis sentimental en la mediana edad aísla los aspectos propiciatorios de un desarrollo dramático fluido. Así pues, la irrupción demasiado episódica de un vecino mañoso con el bricolaje (refrescante Roberto Urbina) y el desenlace intempestivo (aunque agradecido) no cuentan con suficiente entidad para dar vigor a una historia previsible y reiterativa, que acaba funcionando mucho mejor como diálogo sociológico que como ficción escénica.

Más allá de sus limitaciones, el espectáculo ofrece unas cuantas razones para vivirlo: la honestidad de sus artífices, explorando esos lugares comunes poblados de evocación por la juventud perdida e imposibles de habitar; la insistencia en temas tan necesarios como la oposición entre estabilidad emocional y el deseo de realización individual; y ese halo entrañable que Salinas hace respirar a la pareja protagonista, hecha de una materia que, no por recurrente, deja de ser representativa de una época y un lugar aún no lejanos.

 ENCANTADA, ¿QUIERES SER MI PAREJA? se representa en Cincómonos-Espai d’Art de Barcelona los jueves a las 21 h.

 

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