Para siempre, es mucho tiempo



Artículo y Collage Cristina García
tinygarcia.com
Para siempre me parece mucho tiempo.
Forever suena muchísimo mejor en inglés pero para los que traducimos, esta palabra sigue siendo excesiva.
Pese a todo, es una palabra ansiada e imprescindible en una boda religiosa e incluso civil. Una palabra que si es eludida nos parece un sacrilegio. Se sobreentiende que esa fidelidad litúrgica tiene que ser para toda la vida y si te cansas de ella eres un perdedor. Y que yo sepa, a nadie le gusta perder. Solo pierden los que están cansados y se les nota.

Me gusta observar como convivimos todos y nos vamos separando en tres grupos diferentes de un enjambre social: los que les asusta cambiar y los que abrazan el cambio. El tercer sector es el de los moderados, el de los que defienden el “para siempre” pero necesitan reinventarse. La forma es distinta para cada uno: corte de pelo, jeans que den un toque más desenfadado, otro rollo, otra onda. Algo que les haga verse más jóvenes. El cambio es en ellos mismos ,va de dentro hacia fuera y varía en función del sujeto.

El capitalismo alcanza su punto más agresivo invitándonos a desechar lo que compramos hace un mes: móviles antiguos por naves espaciales, ropa obsoleta de la temporada pasada por nuevas colecciones ,comida fast food a a cambio del funcionamiento del higado, pantalones pitillo por pantalón campana.
Siempre hay un cambio hacia otro estado o hacia conseguir otra cosa. Cambia el objeto pero no el sujeto. El mismo sistema es de cambio, de pago por una experiencia nueva. Un enjambre de consumidores ensalzamos esta nueva religión por la gracia de desechar. Como el que come pipas y tira las cáscaras a los pies del banco de un parque.

Pero mientras existimos y abrazamos lo nuevo y material evitamos abrazar el cambio en otros aspectos de nuestra convivencia. Y esos aspectos requieren un esfuerzo más allá del si me gusta o lo detesto, requieren muchísima atención.

Empecé este texto con un “ Para siempre me parece mucho tiempo” y creo que en España hay mucho de ese Forever .Mucho miedo metido en el cuerpo que nos hace rechazar lo nuevo. Ni siquiera lo nuevo, desechamos antes, la idea de pensar en ello. Porque ya estamos más cómodos con lo que conocemos, con lo de “más vale malo conocido que bueno por conocer” .
En este sistema huracanado, frenético, el de la cero atención, convivimos esos tres grupos de consumidores que afrontamos la vida de distinta manera. Y del mismo modo los cambios políticos que afectan a nuestro país. En este caso las decisiones son todavía más relevantes, más peligrosas.
En algunos casos se actúa a la inversa y como consumidores a los que nos les gusta ir de compras que no quieren pensar y en este caso seguir llevando lo de siempre: la misma chaqueta roída, harapienta , bicolor, a la que se le ve el dobladillo y si la pones de pie se aguanta como puede.
Tengo la esperanza de que tras ver los resultados de audiencia del domingo con el programa Salvados existan nuevos consumidores de cambio y más debates como este. Todos salieron ganando. Todos contentos. Y se le brindó una buena oportunidad al espectador.

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