LOS ESQUEITERS de Marcel Borràs y Nao Albet: Patino, luego existo.


Por Juan Marea.
Foto: Felipe Mena.

Somos libres. Pero no ejercemos: Preferimos permanecer amordazados e inmovilizados. Así, no hacemos ruido ni obligamos a las fronteras a renunciar a su rigidez. Mas somos libres. Insisto.

Nao Albet y Marcel Borràs lo intuyen. Y, dotados de una generosidad escénica inusual, nos facilitaron algunas pistas de ello con su magnético espectáculo en el Teatre del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).

De paso, volvieron a darnos muestra de una sensibilidad artística excepcional: La que aúna rigor en el análisis del contenido y fluidez en la estructura formal, un equilibrio admirable para un concepto del hecho escénico que pasa por la actualización de lo clásico sin que ello se quede en un exhibicionismo superficial.

LOS ESQUEITERS aporta al panorama escénico una fuerza renovadora por cuanto subraya la importancia de no subestimar las nuevas tendencias urbanas. Esas que fluyen por las calles de ciudades que se las dan de cosmopolitas, las mismas que suelen bloquearse a la hora de dar voz (hablar del voto aquí no sería procedente) a aquellos que impulsan aquellas nuevas corrientes de caudal apasionante.

Pues bien: Borràs y Albet decidieron que ya era hora de hacer subir al escenario a varios jinetes del monopatín, que hoy en día son legión y que, arañando el cielo con sus piruetas, tienen algo que decir sobre superación y libertad.

La pareja de artistas les enseñó a cabalgar bajo los focos y, a cambio, aprendieron de ellos a dar aire a su peculiar afán creador. El resultado, una celebración con el público de la alegría de vivir queriendo aprender.

Utilizando hábilmente el recurso a una comicidad que parte del anacronismo (dos filósofos renacentistas quieren alcanzar el estado de “Máxima Iluminación”) y el desenfado a la hora de meditar sobre el sentido de la vida (queremos ser libres pero no sabemos qué es eso), Nao y Marcel consiguen un bellísimo ballet de monopatinadores, más un encuentro ecléctico entre pensadores (“los filósofos y los patinadores son inútiles a los ojos de la Sociedad”) bendecido por los maravillosos efectos de la empatía: Los teóricos quieren aprender a patinar y, al final, los patinadores serán bautizados como filósofos. Sin más horizonte que compartir conocimientos y hasta actitudes vitales. Todo servido con la frescura de unos esqueiters que no saben actuar pero que, en cambio, exponen con desenvoltura su pragmatismo ante unos experimentados intérpretes siempre jugando aunque conociendo al dedillo las reglas del espectáculo teatral.

LOS ESQUEITERS se representó en el CCCB del 22 al 25 de julio durante el GREC-Festival de Barcelona.

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