PALS de la Compañía Cíclicus: ¡¡¡Más maderaaa!!!


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Por Juan Marea.
Los homenajes post mórtem no tienen sentido si no se celebran en el contexto que unió a quien murió con los que viven ahora sin él. Por ello, un espectáculo se convierte en la mejor forma de despedirse una compañía artística de uno de sus integrantes. Falta por ver entonces cómo puede participar en tan íntimo acto quien incluso compró entrada y hasta podría incomodarse si un compañero de platea no apagó el teléfono móvil.

PALS es la propuesta circense de la Compañía Cíclicus para seguir avanzando en el camino construyendo espacios múltiples que deberán converger.

En primer lugar, el terrenal: los artistas dan vueltas con su carromato que impulsa sus ganas de seguir juntos zarandeadas por cierto sopor desnortado: No sabemos quiénes seremos a partir de ahora porque ya no somos quienes fuimos. Pero no queremos dejar de intentarlo.

A continuación, la transformación de ese medio de locomoción en un calidoscopio de madera a base de combinar sus tablones para que cada uno de los viajeros siga siendo aéreo: desde la araña que trepa y teje con su cuerpo primoroso por un mástil de seda resistente (una solemne Asvin López Echarri) hasta la danza virtuosa en una pista tan estrecha como triunfal para que un bailarín pase del claqué al mambo (un desenvuelto Joel Martí Melero). También exhibe PALS entre sus listones amagos de ternura: el canto íntimo de Itziar Castro que resulta conmovedor porque suena como un susurro cuando entona esa “zamba triste” con la que se balancean dos amantes (Miguel García como robusto tronco para Irene Estradé Niubó a modo de sensible copa formando juntos un árbol que recorre el ciclo amoroso con generosidad), la simpatía musical de Tanja Haupt, cuya ejecución instrumental convoca experimentación revitalizadora y humor delicado. Pero PALS es, al mismo tiempo, sutil reflexión sobre el paso del tiempo a través de las veteranas piruetas de Miguel Angel Fernandez (Tinga Tinga), ejemplo impecable de cómo las arrugas de la piel permiten al acróbata saltar más alto con su ilusión.

Finalmente, los troncos se ensamblan en un tiovivo para todos: Realzando el carácter festivo del show, el director Leandro Mendoza Artagaveitia hace subir y bajar a los miembros de Cíclicus. Y, mientras se divierten, recuerdan a los que no solo compraron entrada que la infancia sirve para desdibujar los a menudo infranqueables límites entre el sufrimiento de la pérdida y la emoción de habernos conocido.

PALS se representó en el Mercat de les Flors del 4 al 7 de julio durante el GREC-Festival de Barcelona.

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