“Infecte” en el Versus Teatre: Virus del Más Acá


Por Juan Marea.

Internet tiene los días contados. Lo dice Alberto Ramos estos días y hasta el domingo 4 de mayo en el Versus Teatre de Barcelona . Pero no parece que podamos tomarlo demasiado en serio. Mejor. Así nos sorprenderá con la guardia baja. Y nuestra reacción será de agradecido desconcierto.

De eso trata el teatro precisamente: De desconcertar. “Infecte” es una muestra de ello y el delirio al que catapulta a sus posmodernos protagonistas se convierte en su mejor baza.

Porque Ramos se atreve a ironizar con el intercambio de roles entre humano y máquina. Desde las ultimísimas tendencias: Hoy satisfacemos con ansiedad a nuestros aparatos electrónicos individuales cada vez que reclaman nuestra atención. A cambio, ellos nos robotizan en relación directa proporcional.

Pero ¡atención! ¿y si resultara que existe alguna posibilidad de recuperar el control de nuestras decisiones, de volver a comunicarnos cara a cara o incluso de canonizar a las enciclopedias como redivivos templos del saber oficial? Ramos contesta a todo eso con frescura, una pizca de descaro y hasta algo de tensión.

Y, después, llega Iban Beltran para encargarse de darle forma escénica. Interrelacionando a cinco posadolescentes al compás de un sainete vodevilesco con gotas de surrealismo sugerente, transita de la comedia amable y picante a la ambigüedad moral en las comunicaciones sin que se le pegue la amenazante pretenciosidad. Y, por ello, le mandamos una cara sonriente. La desenvoltura de algunos de sus intérpretes (chispeante Rafa Delacroix en su picardía; deliciosa Rocío Arbona con una ingenuidad certera irresistible; imponente Cristina Serrano cuya histeria es intermitentemente resultona) defendiendo una trama imposible pero que no suelta cabos ni pierde gas provoca en nosotros una cara guiñante; y el clímax de la función, con la práctica de una ingeniosa vuelta de tuerca sobre los exorcismos muy oportuna en nuestros tiempos, alcanza la cota más alta de un espectáculo que entretiene y conduce a la reflexión. Sin necesidad de disuadirnos de nuestro deseo de comprobar, aliviados, al acabar la función que un alud de guasaps aguardan para echársenos encima en cuanto volvamos a encender el aifon.

INFECTE-foto-final_definicio_mitjana

 

Con curación posible

 

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